Un Latinamente muy clarito

Letreros, en ocasiones nos toca echar la vista atrás para saber de dónde viene nuestra lengua. Si es jugando, resulta más entretenido

La locución latina en esta ocasión es:

#EntrenaTusLetras #escritora #escritor #SinJugadoresNoHayJuego


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4 responses to “Un Latinamente muy clarito”

  1. Avatar de ENIAC
    ENIAC

    Toda la semana ensayando la postura, el porte, el gesto, la mirada penetrante y segura, el caer de ojos y esa media sonrisa que denota carácter… Y llega el momento clave: Aparece ella, abro la boca, me sale el gallo, y me quedo «in albis»…¡madredelamorhermoso…!

  2. Avatar de Jorge
    Jorge

    #Latinamente
    El miedo al papel en blanco,
    al lienzo aún no hollado
    al pentagrama ignorado
    se asimila a ese barranco
    al que no quieres mirar
    y a tu mente perezosa
    con otra tarea ociosa
    la prefieres ocupar.
    Pues es más aterrador
    después de haber comenzado
    y de perder el pudor
    que al exhibir orgulloso
    frente al mundo tu criatura
    tu mente clara, segura
    caiga a un pozo tenebroso
    e in albis, cual chapucero
    solo frases inconexas
    o con acento de Texas
    (como Aznar de mal agüero)
    consigas a duras penas
    esbozar, y así espantar
    a tus posibles mecenas.

  3. Avatar de Susana Amestoy
    Susana Amestoy

    Me he paralizado
    Me ha podido el miedo
    de ese folio en blanco
    Cómo vomitarle lo que significa
    una noche in albis sin oír tu risa
    Mi pluma está seca
    Se gastó la tinta
    dando tantas vueltas
    No sé qué sentir
    ni qué representa
    ni sé qué decir
    en esta carta yerma
    Tengo el alma muerta

  4. Avatar de Alicia
    Alicia

    Atrás quedó el olor a sotana rancia y a cirio, el nuevo párroco del pueblo olía a fresco y a juventud. En un principio se escandalizó, porque la gente de color tenían que ser evangelizados, no al revés. Y además tenía nombre de rojo, Fidel.
    Cuanto se acordaba don Cosme, eso era un cura.
    Don Fidel revolucionó el patronato, sería el nombre, hasta sus amigas se arreglaban más y se pintaban como monas que vergüenza.
    Al final cayó como las demás y más de una vez en el confesionario se quedaba in albis escuchando aquella voz con ese dulce acento que le imponía la penitencia.

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