Veloz Postal

Letreros, hoy el cartero os trae Postal. ¡Enfrentaos al reto del día! Y recordad: lo que os debe inspirar es la imagen, no el hecho de que se trate de una postal. Un juego de escritura creativa que entra por los ojos.

Esta es la imagen que os debe servir de inspiración para vuestro relato.

EntrenaTusLetras #escritora #escritor #SinJugadoresNoHayJuego


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3 responses to “Veloz Postal”

  1. Avatar de Jorge
    Jorge

    #Postal
    Más vale tarde que nunca
    ¡hoy ganamos el Dakar
    con una etapa ejemplar
    aunque casi se nos trunca!
    Primero nos falla el delco,
    después caímos a un hoyo
    en el cauce de un arroyo
    que casi nos cuesta un vuelco.
    Paramos a repostar,
    que, llevando un caracol,
    eso equivale a pastar.

    Mi copilota (de rojo)
    tuvo una genial idea
    para acabar la odisea
    que fue dejar en remojo
    los bajos de la montura
    para así facilitar
    el poderse deslizar
    por la superficie dura.
    Así pues, al caracol,
    dimos agua y muchas plantas,
    con bajo colesterol.

    El éxito fue inmediato
    pues, fruto de aquel invento
    pasó el caracol de ir lento
    a ganar el campeonato.
    La imagen no hace justicia
    puesto que ese canotier
    me lo prestó una mujer
    que no es de cuna patricia
    y en realidad soy más guapo
    porque visto con finura
    y no ese vulgar harapo.

  2. Avatar de Escaut
    Escaut

    Su cortejo,
    castillos en el aire:
    «Viajarás en dorados carruajes
    antes de que termine el año.
    Tus guantes serán de encaje,
    tus vestidos de seda,
    desayunarás miel de romero,
    para tus pies, alfombras persas
    y diamantes para tus dedos».
    Pero va pasando el tiempo
    y el sueño dorado se vuelve
    caracol sobre la arena,
    no se sabe si avanza o frena.
    Y ahora,
    cuando él dice: «Pronto lo conseguiremos»,
    ella cuenta las flores de su sombrero
    y deshoja las horas mientras piensa:
    «Antes me haré vieja».

  3. Avatar de Nuria De espinosa

    #Postal
    Dicen que el amor avanza a su propio compás,
    pero nadie les dijo que sería tan fugaz
    el tiempo detenido en un mismo lugar,
    tan lento y tan hondo como el fondo del mar.
    Sentados en la caracola, sobre espuma y sal,
    él tira de riendas rojas, retando al vendaval;
    como si al destino pudiera apresar
    tirando un poco más, sin miedo a fracasar.
    Ella, firme en su vestido de tul,
    mira al horizonte pintado de azul;
    finge no escuchar la risa del viento,
    ni el rumor burlón que arrastra el momento.
    El caracol avanza, solemne y brillante,
    dejando en la arena su estela constante;
    no conoce prisa ni quiere correr,
    su paso es promesa de saber permanecer.
    Él mira su reloj que no marca hora,
    ella suspira leve, paciente y sonora;
    y cuando su brazo la ciñe al pasar,
    comprenden que amar no es llegar,
    sino sostenerse sin medir el lugar.

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