Un Guiri colegiado

Letreros, seguro que en más de una ocasión os habéis cruzado con alguien que no se encuentra en su hábitat natural, e incluso nos atrevemos a decir que a vosotros os ha tocado interpretar ese papel. Todo un reto descriptivo de escritura creativa.

El personaje que parece estar fuera de lugar en esta ocasión es:

#EntrenaTusLetras #escritora #escritor #SinJugadoresNoHayJuego


Publicado

en

por

Etiquetas:

Comentarios

2 respuestas a «Un Guiri colegiado»

  1. Avatar de Jorge
    Jorge

    #Guiri
    ¿Qué desea usted, señor?
    La mercera preguntó
    a un tipo que ayer entró
    en su tienda al interior.
    Vengo buscando un galón
    de los que llaman trencilla
    pues pregunté en esta villa
    cuál era la dirección
    de la mejor mercería
    expertos en macramé,
    blonda, hilo, yo qué sé,
    indicándome esta vía.
    El motivo es muy sencillo:
    mi apellido es muy vulgar
    y habitual del lugar;
    el uniforme, amarillo;
    nadie me insulta tampoco
    ni se acuerda de mi madre
    y esto supone un descuadre
    -aunque me acuse de loco-
    para mi idea primera
    que de un árbitro tenía
    es que de negro vestía
    y acusaban de cualquiera
    a su madre y su apellido
    complicado había de ser;
    así nadie ha de saber
    que dirijo yo el partido.
    Con la trencilla sabrán
    a quién deben insultar
    y sobornarme querrán.

  2. Avatar de Alicia Blasco
    Alicia Blasco

    El tintineo de la campanilla de la puerta, hizo que dejara de tejer en la trastienda. Apartó la cortina para colocarse tras el mostrador y atender al cliente. Se quedó con la sonrisa congelada al ver semejante Ecce Homo que casi se mantenía en pié.
    Allí estaba, con el equipaje a tiras, el pito colgando de una oreja y las tarjetas de peineta como la Martirio el consabido árbitro semanal, que como todos los sábados pitaban los partidos infantiles en el polideportivo y entraban a la fuga , mendigando un zurcido en la trasera del pantalón, para no ir en plan Braveheart por la calle.
    – Tranquilo, que ya se lo que necesitas – , y con un meneo de cabeza se dirigió a la trastienda a por las gafas el costurero y el coñac para el susto del señor colegiado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *