Obstinato para abrir y cerrar

Letreros, hoy en el Patio os enfrentáis al Obstinato.

La palabra que debe aparecer en todas y cada una de las frases de vuestro relato es:

EntrenaTusLetras #escritora #escritor #SinJugadoresNoHayJuego


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3 responses to “Obstinato para abrir y cerrar”

  1. Avatar de ENIAC
    ENIAC

    Era como muy alucinante que, a mis veintidós, en la oscuridad del cine de mi barrio creyese al moribundo replicante haber visto rayos-C brillar cerca de la Puerta de Tannhäuser. ¿Cómo demonios sería esa puerta? Mi cabeza trataba de imaginar los límites que separaban la puerta del espacio profundo.
    Y mientras masticaba palomitas como quien devora las nubes del cielo, la puerta seguía obsesionándome en la proyección, a pesar de ser solo una cita. Sin embargo, nunca existió tal puerta, más que en la imaginación de Philip K. Dick, el más grande entre los grandes.
    Cruzar la puerta del universo sin naves ni propulsores con solo cerrar los párpados era sin duda, la mayor de las aventuras.

  2. Avatar de Alicia Blasco
    Alicia Blasco

    De lejos divisó la puerta, la misma a la que sacó brillo tantas veces dejando el cristal tan reluciente como las joyas del escaparate. Sabía, que el cristal de la puerta no era blindado, así que sería fácil romperlo. Estaría atento al horario del centro comercial y se iría preparando, a medida que los locales colindantes fueran cerrando la puerta.
    Abrió la mochila y repasó sus herramientas, el pasamontañas, los guantes y sobre todo el spray para cegar el objetivo de la cámara de seguridad colocada frente a la puerta.
    Llegó la hora y tras rociar la cámara de seguridad, maza en mano se colocó frente a la puerta, la cruzaría, sería su Rubicón que para eso se llamaba César y de perdidos al río.

  3. Avatar de Jorge
    Jorge

    #Obstinato
    A la puerta de mi casa
    llamaste un día por sorpresa
    de una forma tan traviesa
    que te dije: ¡pasa, pasa!
    Mis padres me habían dicho
    que no abra la puerta a extraños
    pues serían graves los daños
    si resulta ser mal bicho.
    Mas tu aspecto era elegante
    y tu sonrisa sincera
    por eso no dije ¡espera!
    y abrí la puerta al instante.
    No iba una puerta a pararte
    pues por mí ardías de amor
    y perdiste así el pudor
    para querer declararte.
    Ya veo la lluvia de arroz
    al trasponer esa puerta
    de la iglesia bien abierta
    y nuestra huida veloz.
    No imaginé este escenario
    con cuarenta años ya,
    viviendo aún con mamá
    y de profesión notario
    que abre más de una puerta
    aunque me pregunto si
    me quieres porque eres tuerta.

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