Noble Guiri asiático con carrito

Letreros, seguro que en más de una ocasión os habéis cruzado con alguien que no se encuentra en su hábitat natural, e incluso nos atrevemos a decir que a vosotros os ha tocado interpretar ese papel. Todo un reto descriptivo de escritura creativa.

El personaje que parece estar fuera de lugar en esta ocasión es:

#EntrenaTusLetras #escritora #escritor #SinJugadoresNoHayJuego


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2 respuestas a «Noble Guiri asiático con carrito»

  1. Avatar de Casaseca.
    Casaseca.

    Con su catana enfundada,
    su kimono y su peinado
    Nakamura empuja un carro
    de metal muy laqueado.
    El carrito tiene el vicio
    De girar siempre hacia un lado
    “¿Es que nadie los mantiene?”
    Suspira soliviantado.
    Se regresa hasta la puerta
    Y allí lo deja aparcado.
    Agarra luego una cesta,
    de esas de supermercado,
    armándose de paciencia,
    por no andar encabronado.
    En el fondo de la cesta
    hay un trozo de pescado,
    varias bolsas, unos guantes
    y tickets abandonados.
    Se acerca a la papelera
    a vaciar lo encontrado,
    pero la encuentra vacante.
    Nakamura se ha chinado.
    La catana desenfunda,
    ¡Esto ya es demasiado!
    Grita mientras rebana
    la cesta del supermercado.
    La policía ha acudido
    a la urgencia de un llamado
    que histérico les ha hecho
    del lugar, el encargado.
    Nakamura sale preso
    Y será encarcelado,
    Hay testigos que proclaman
    que gritaba muy airado:
    ¡PREFIERO IR A LA CÁRCEL
    QUE VIVIR EMPOCILGADO!

  2. Avatar de Jorge
    Jorge

    #Guiri
    Su atuendo era impresionante:
    armadura bien cosida
    que así evita alguna herida
    un kabuto escalofriante
    y, también esta semana
    arco y flechas, una lanza
    y, bien sujeta a la panza
    la tradicional katana.

    Se llama José Manuel
    y es de oficio cantaor
    más, de viaje al exterior
    con el humorista aquel
    Chiquito de la Calzada
    acabaron en Japón
    donde con gran devoción
    aprendió de una sentada
    cómo es un samurái
    aunque fue el hazmerreír
    y le llamaban tolái.

    Y de esta guisa ataviado
    se presentó para el puesto
    de reponedor modesto
    del nuevo supermercado.
    A los niños entretiene
    más tiempo del necesario
    hace rico al empresario
    y que su bolsa se llene
    pues los padres mientras tanto
    compran sin ninguna prisa
    sin ser conscientes de cuánto.

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