Complicada senda para este Peregrino

Letreros, cuando un caminante decide dividir su trayecto en varias partes, suele contar con un hito en cada una de ellas: un edificio, un monumento o un paisaje. Apuntaos vuestros hitos…

Las palabras a emplear en cada etapa en esta ocasión son:

#EntrenaTusLetras #escritora #escritor #SinJugadoresNoHayJuego


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4 responses to “Complicada senda para este Peregrino”

  1. Avatar de ENIAC
    ENIAC

    Por más que insistiese su padre, a Pedrito no le entusiasmaba la idea de apuntarse a las filas del equipo de infantiles del Rayo Vallecano. A Pedrito lo que verdaderamente le gustaba era leer tebeos. Daba igual que fuesen actuales o antiguos.

    Devorar historias de castillos medievales, o de piratas, o de héroes de espadas y cañones en lejanas islas del tesoro y de monstruos o villanos a los que combatir. Hoy, día de la presentación del equipo, Pedrito se ha rezagado sentado en la grada leyendo al Capitán Trueno.

    Apura las últimas viñetas, a punto de ver cómo el gigante Karakán, compañero del Capitán, frunce la ceja del único ojo sin parche ante el envite del enemigo, cuando un inesperado y súbito vendaval le arrebata el tebeo, que vuela hacia las nubes.

  2. Avatar de Casaseca.
    Casaseca.

    Sopló un viento helado que en nada se parecía a los alíseos que en mi juventud aprendí a disfrutar en la casa materna donde los veranos eran suaves y eternos, donde un rayo en mitad de la tarde significaba que la noche sería fresca.

    Nada que ver con lo que hoy trae consigo el trueno que hace retumbar las jambas de las ventanas: nubes negras como la boca de un lobo, como las noches de una vejez en ciernes…

    El miedo que antes me era ajeno se ha mudado a vivir en mis huesos. La valentía que fue el estandarte que gobernó mis días me ha abandonado. Todo me atemoriza. Cualquier chubasco me parece un vendaval imposible y mortal.

  3. Avatar de Susana Amestoy
    Susana Amestoy

    Primero vi el fogonazo,
    como un rayo veloz que quiere escapar de su sonido.

    Después fue el trueno,
    anunciando agorero la tormenta que se me venía encima.

    Al final sentí el impacto,
    el dolor,
    el vendaval,
    el caos,
    el suelo
    y aún rebotando en él,
    la muerte por arma de fuego.

  4. Avatar de Ana Lirín
    Ana Lirín

    Duró pocos segundos, fue apenas un rayo fugaz, pero suficiente para hacernos sonreír al escucharla preguntar por sus dos hijas más pequeñas.

    Un trueno dulce en la tormenta del olvido. Nosotras, ya señoras, le dijimos que las pequeñas dormían. Y asintió, tranquila.

    La enfermedad arrasó los recuerdos, un vendaval cruel que solo dejó desierto y miedos. Día a día se pierde en marañas de angustia y viento.

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