Elemental ’26: jugad con Ágata durante una semana

Letreros, este verano os retamos por semanas. Sí, durante el mes de agosto, de lunes a viernes, vais a disponer de un juego de escritura creativa que debéis desarrollar por etapas. Vamos a necesitar de vuestra pericia para dar respuesta a 5 preguntas…

5 respuestas que dibujan un relato

A medio camino entre un investigador privado y un avezado periodista, os toca trabajar usando el famoso método 5W + H, a saber:

  • What (Qué)
  • Who (Quién)
  • When (Cuándo)
  • Where (Dónde)
  • Why (Por qué)
  • How (Cómo)

En las próximas líneas os vais a encontrar con un hecho que, según como sea explicado, se puede entender de diferentes maneras. Os toca construir su relato.

Este es el «qué» de esta semana:

#EntrenaTusLetras #escritora #escritor #SinJugadoresNoHayJuego


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15 respuestas a «Elemental ’26: jugad con Ágata durante una semana»

  1. Avatar de Plácido Romero Sanjuán

    PERSUASIÓN
    El sobre no llevaba remite. Era blanco, corriente. La dirección de Ágata estaba escrita con una caligrafía inclinada y firme. Dentro solo había una tarjeta con tres palabras: «Todo para ti».
    Ágata permaneció un rato inmóvil. Después abrió el armario del dormitorio, acercó una silla y levantó la trampilla del altillo. La bolsa de tela seguía allí.
    No la tocaba desde hacía veinte años.
    Entonces las tres tenían poco más de treinta. Clara había muerto de un cáncer que avanzó con una rapidez indecente. Trabajaba en una librería de segunda mano, aunque sus padres podían haberle evitado la necesidad de hacerlo. Decía que prefería el polvo de los libros al brillo de los escaparates. Vivía sola en un piso pequeño del centro, donde las estanterías ocupaban casi todas las paredes.
    Un par de meses antes de morir, Clara les contó una historia que Ágata nunca olvidó. Una mañana entró en la librería un hombre con varias cajas de libros antiguos. Eran la biblioteca de una tía suya, fallecida pocos días antes. Comentó con indiferencia que quería quitárselos de encima cuanto antes porque ocupaban demasiado espacio. Confesó que no había abierto un solo volumen. Ni pensaba hacerlo.
    A Clara le cayó mal desde el primer momento. Reconoció enseguida que algunos ejemplares tenían un valor muy superior al que aquel hombre imaginaba. Cuando terminó la compra, él se marchó satisfecho con el dinero. Ella, en cambio, apartó uno de los libros antes de incorporarlos al inventario.
    Era una antigua edición de Persuasión, de Jane Austen.
    Nunca avisó al sobrino de lo que realmente había vendido.
    «Hay personas que no merecen ciertos libros», les dijo entonces.
    Tras el entierro, sus padres invitaron a Ágata y a Laura a llevarse los ejemplares que quisieran antes de vaciar el piso.
    Salieron al anochecer.
    Se llevaban una única bolsa de tela.
    Dentro iba Persuasión.
    Ágata siempre recordó que fue Laura quien la convenció de llevárselo.
    Veinte años después, ya no estaba segura de que aquel recuerdo dijera la verdad.
    Miró otra vez la tarjeta.
    Solo una persona sabía que el libro seguía en el altillo del armario.

  2. Avatar de Jorge
    Jorge

    #Elemental
    QUIÉN LO HIZO
    ¿Soy, por ventura, culpable?
    Asumo que es para mí
    mas no sé si es hoy y aquí
    ¿quién es de esto el responsable?
    Mi cartero es ejemplar:
    no proviene de su mano
    aunque estamos en verano
    ¿y si se fue a descansar?
    ¿La vecina del tercero?
    Es de natural amable
    y su marido bombero.

    No está hecho con IA
    pues esa nueva herramienta
    de mente calenturienta
    tan breve nunca será.
    El papel huele a vainilla
    aunque vi un ambientador
    que indica que es de ese olor
    en la entrada, tras la silla.
    Llevaré a un laboratorio
    el sobre por la saliva
    como acto perentorio.

    ¿Y si es un desconocido
    con mero afán de incordiar?
    ¿O el juego del calamar
    de un loco desaprensivo?
    Tampoco descartaré
    que sea una confusión
    y fui yo en esta ocasión
    quien su despiste pagué.
    Mas en mi nombre está escrito
    que yo he de saber de intrigas
    ¿QUIÉN ME PUSO EL PAPELITO?

  3. Avatar de Susana Amestoy
    Susana Amestoy

    No necesitó leer la nota ni reconocer la letra para saber quién la había escrito. La esperaba desde hace tiempo. Cerró el buzón con desgana y escondió el sobre en su bolso. Mientras esperaba el ascensor Ágata pensó que nunca se iba a librar de él. “Todo para ti”
    Qué mentiroso…

  4. Avatar de Plácido Romero Sanjuán

    Las fechas rara vez significan algo por sí mismas. Son las personas quienes se empeñan en darles sentido.
    El sobre apareció el mismo día en que se cumplían veinte años de la desaparición de Laura. Ágata lo descubrió al volver de comprar el pan. Lo dejó sobre la mesa de la cocina. No lo abrió hasta después de comer. Durante unos minutos creyó que era publicidad.
    Aquella mañana también había oído en la radio que se celebraban los doscientos cincuenta años del nacimiento de Jane Austen. Hablaban de nuevas traducciones, de congresos, de lectores que seguían discutiendo si Persuasión era su mejor novela. Ágata apagó el aparato antes de que terminara el programa.
    Las coincidencias tienen la costumbre de parecer inevitables cuando llegan demasiado tarde.
    Veinte años antes, Laura había dicho que nadie echaría de menos aquel libro. El sobrino de la tía de Clara había vendido la biblioteca casi por kilos. Si hubiera sabido lo que tenía entre las manos, jamás la habría dejado escapar. Clara solía reírse al recordarlo.
    —Algunos heredan bibliotecas sin haber abierto un libro en su vida.
    Nunca volvieron a hablar de vender el ejemplar. Tampoco de devolverlo a la familia. Los meses se convirtieron en años y los años acabaron pareciéndose a una decisión.
    Ágata siguió guardando la bolsa en el altillo.
    A veces pensaba que el tiempo convierte los actos en costumbres.
    Y las costumbres, poco a poco, en destino.

    1. Avatar de Plácido Romero Sanjuán

      Ágata había pensado muchas veces en bajar la bolsa del altillo.
      Al principio fue por prudencia. Si alguien preguntaba por el libro, sería más fácil devolverlo. Después empezó a imaginar cuánto podría valer una edición antigua de Persuasión. Nunca llegó a preguntar. Temía descubrir que era una fortuna. Temía aún más descubrir que apenas valía nada.
      Con el tiempo dejó de pensar en el libro y empezó a pensar en la bolsa.
      Seguía exactamente donde Laura la había dejado sobre la silla aquella tarde.
      O donde ella recordaba que Laura la había dejado.
      La memoria tiene una forma discreta de corregir la realidad.
      Había considerado llevar el libro a una casa de subastas de otra ciudad. También envolverlo y dejarlo una noche delante de la puerta de los padres de Clara, sin ninguna explicación. Incluso pensó en arrojarlo a un contenedor de papel. Nunca hizo ninguna de esas cosas.
      Bastaba con cerrar el armario.
      Durante veinte años repitió el mismo gesto.
      Después llegó el sobre.
      Ágata volvió a subir a la silla, apartó el polvo y desató el cordón de la bolsa por primera vez desde el día en que Laura desapareció.
      El libro seguía allí.
      La antigua edición de Persuasión parecía idéntica a como la recordaba.
      Solo había cambiado una cosa.
      Ahora, cada vez que la miraba, ya no conseguía recordar quién había persuadido a quién.

      1. Avatar de Plácido Romero Sanjuán

        El piso donde había vivido Clara ya no existía.
        Cinco años después de su muerte, el edificio fue derribado. En su lugar levantaron otro con fachada de piedra, ascensor panorámico y viviendas que costaban diez veces más. Los nuevos propietarios jamás supieron que, durante décadas, aquel solar había albergado una librería improvisada. Libros en el recibidor, en la cocina, debajo de la cama. Clara decía que las casas no se medían en metros cuadrados, sino en estanterías.
        Sus padres se mudaron poco después a la costa. Vendieron el piso sin entrar de nuevo en él. No echaron de menos ningún libro. Creían que sus hijas de elección, Ágata y Laura, habían rescatado unos cuantos volúmenes por cariño.
        Nunca imaginaron que entre ellos viajaba una vieja edición de Persuasión.
        El libro cambió entonces de domicilio.
        Pasó del pequeño piso de Clara al altillo del armario de Ágata.
        Allí permaneció veinte años.
        Ni una librería anticuaria, ni una caja fuerte, ni una vitrina climatizada. Un altillo oscuro, demasiado bajo para estar de pie y demasiado alto para tropezar con él por casualidad.
        A veces Ágata pensaba que los objetos no se esconden en los lugares más seguros.
        Se esconden en aquellos donde uno termina olvidando que siguen esperando.

        1. Avatar de Plácido Romero Sanjuán

          Durante veinte años, Ágata creyó recordar la misma conversación.
          Fue Laura quien insistió.
          —Clara habría querido que lo tuviéramos nosotras.
          Ella se había resistido. O eso recordaba. Laura fue quien habló del sobrino que había liquidado la biblioteca sin abrir un solo volumen. Laura fue quien metió el libro en la bolsa. Laura fue quien echó a andar hacia la puerta.
          Ese recuerdo la había acompañado dos décadas.
          Hasta que llegó el sobre.
          Tres palabras bastaron para introducir una duda.
          «Todo para ti.»
          Ágata volvió a sacar el libro de la bolsa. Lo abrió por primera vez desde el entierro de Clara. Entre las últimas páginas encontró un sobre doblado. No recordaba haberlo visto nunca.
          Dentro había una nota escrita por Clara.
          Con su letra pequeña y redonda.
          «Si alguien lee esto, es que al final os habéis dejado persuadir.»
          Nada más.
          Ágata comprendió entonces que ya no sabía si aquella tarde había sido Laura quien la convenció de llevarse el libro o si había sido ella quien había convencido a Laura.
          La memoria llevaba veinte años corrigiendo la historia.
          Y quizá el verdadero valor de Persuasión nunca estuvo en el libro.
          Sino en que permitía seguir creyendo una versión soportable de los hechos.

  5. Avatar de Susana Amestoy
    Susana Amestoy

    Al llegar al piso, soltó el bolso y fue directa a la cafetera. Aunque sabía que no podría dilatarlo necesitaba retrasar el momento. Mientras saboreaba el café sacó de nuevo el sobre, releyó la nota y dejó caer una tintineante llave en la mesa.
    Iría esa tarde, cuanto antes mejor

  6. Avatar de Jorge
    Jorge

    #Elemental
    CUÁNDO LO HIZO
    Aún conservo la memoria
    de una joven treintañera:
    recuerdo mi vida entera
    con precisión muy notoria.
    Sé que llevaba tres días
    sin mirar en el buzón
    pues no me hace ilusión
    recibir majaderías
    de empresas inmobiliarias,
    cerrajeros o testigos
    de agrupaciones sectarias.

    Por tanto, sé que ocurrió
    entre el miércoles y el viernes
    pues fue en su noche en ciernes
    que mirar me pareció.
    Pude hablar con el cartero
    que afirma no saber nada
    con actitud indignada
    y le creo, él es sincero.
    A la vecina cotilla
    del piso bajo inquirí
    y me dijo: «nada vi
    por azar por la mirilla».

    Me quedaba ir a pedir
    a los de seguridad
    que nos cobran con ruindad
    por vigilar y servir.
    Mas las cámaras no graban
    pues solo son un placebo
    para el indocto mancebo
    y aún así bien que te clavan.
    Y aquí sigo con mi afán:
    no sé quién y me pregunto
    ¿CUÁNDO LO HIZO EL TRUHÁN?

  7. Avatar de Susana Amestoy
    Susana Amestoy

    Entró despacio y le recibió un eco vacío hasta de recuerdos. Avanzó hasta el salón donde intuyó que estaría “todo” y no falló. En la mesa habían documentos, carpetas, fotos…
    Sacudió el polvo de un sillón cercano y se encendió un cigarro con una de las fotos y la dejó caer.
    Salió

  8. Avatar de Jorge
    Jorge

    #Elemental
    CÓMO LO HIZO
    Mi mente calenturienta
    mil maneras imagina
    de qué forma sibilina
    y, sin duda, incruenta
    ejecutó el criminal
    su tarea sin ser visto;
    es sin duda alguien muy listo,
    muy brillante y muy cabal.
    ¿Era aquel día invisible?
    ¿Pudo ser tal vez Tom Cruise
    como en Misión Imposible?

    Tal vez usó un artilugio
    extensible hasta el buzón
    con el que nuestro bribón
    llegó desde su refugio.
    O quizás utilizó
    a un ofidio amaestrado
    que, desde el techo colgado
    el sobre depositó.
    ¡Ya sé lo que pudo ser!
    Hormigas a su servicio
    treparon y al orificio
    lo hubieron de meter.

    También pudo pergeñar
    el forajido algún truco
    y, desde un ventanuco
    su perfidia ejecutar
    si es buen lanzador de dardos
    con muñeca prodigiosa
    embocaría su glosa
    con esos dedos gallardos.
    ¡No más arqueología!
    Yo necesito saber
    CÓMO FUE LA TROPELÍA.

  9. Avatar de Jorge
    Jorge

    #Elemental
    DÓNDE LO HIZO
    Busqué huellas que guiaran
    los pasos del delincuente
    y, de manera evidente,
    el crimen localizaran.
    Me acerqué hasta el locutorio
    más próximo a mi portal
    en el que llamas igual
    a un lejano territorio
    fotocopias los apuntes
    plastificas el carné
    y envías también parné.

    No recordaba el chaval
    haber imprimido nada
    a gente de agraz mirada
    o ladrón profesional.
    El portal ¡maldita sea!
    hoy brillante relucía
    pues coincidió que era el día
    que acordamos que se asea.
    ¿Sacar huellas dactilares?
    Sin duda el sagaz Lupín,
    usaría guantes de crin
    y no marcar sus pulgares.

    Soy maestra en las pesquisas
    que descubren un secreto
    pero este caso concreto
    lleno está de cortapisas.
    Viendo la caligrafía
    diríase manuscrita,
    no la cómic sans maldita
    eso nos indicaría
    un lugar sereno y claro
    para poder escribir
    con muy hermoso fluir.
    ¿DÓNDE LO HIZO CON DESCARO?

  10. Avatar de Susana Amestoy
    Susana Amestoy

    Ágata se marchó sin prisa pero sin pausa, deleitándose con el crepitar que dejaba atrás y que se iba haciendo cada vez más sonoro. A una distancia prudencial se giró para ver la soberbia y sombría casa familiar envuelta en llamas mientras daba una última calada al cigarro.

  11. Avatar de Jorge
    Jorge

    #Elemental
    POR QUÉ LO HIZO
    La versión más razonable
    sin propalar una insidia
    dice que fue por envidia
    y yo creo que es probable.
    Soy famosa, soy genial
    y es normal tener envidia
    y a mucha gente fastidia
    que sea una diva total.
    Es un reconocimiento
    de que para mí es la fama
    es duro mas no cruento.

    Mis novelas son ejemplo
    de la gran sabiduría
    que yo exhibo día a día
    como un cura desde el templo.
    ¿Quién dice que soy tramposa
    cuando planteo un enigma?
    ¡Es más bien un paradigma
    escrito en muy bella glosa!
    ¿Qué no doy todos los datos?
    Tampoco es tan importante
    ¡solo son asesinatos!

    ¿Es que hace falta un motivo?
    ¿Qué hay de la infidelidad?
    ¡Nunca hui de la verdad
    y mi ingenio sigue vivo!
    Emulando a mis novelas
    aparece una sorpresa:
    fui yo, esta autora inglesa
    que no estaba en las quinielas
    la causante del follón
    por afán de relevancia
    ¿y POR QUÉ? por presunción.

  12. Avatar de Susana Amestoy
    Susana Amestoy

    Pese a la satisfacción de ver arder todo, en el fondo sabía que por más que intentara escapar le perseguiría siempre la alargada sombra de su pederasta padre. Aún muerto, con su herencia, se había encargado de recordarle que les unía por siempre un vínculo de horror.
    Lo maldijo.

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