Litteris Dados, del universo al hogar

Letreros, a veces es necesario recurrir a elementos externos para poder definir un reto. Y esta es una de esas ocasiones.

La imagen y las palabras en esta ocasión son:

¿Qué son los Rory’s Story Cubes ©?

Se trata de una serie de juegos de dados en los que se muestra una imagen diferente en cada una de sus caras. El objeto del juego es que, a través de tiradas y de obtener diferentes imágenes, construyáis historias que incluyan los elementos que os han brindado los dados. Si queréis conocer más sobre estos juegos, podéis visitar su web, www.storycubes.com/es/.

*(Desde Litterisweb no tenemos ninguna vinculación comercial ni de patrocinio con esta empresa, pero nos parece de justicia dar a conocer un producto que nos ayuda a crear juegos para vosotros, además de resultar muy divertido).

#EntrenaTusLetras #escritora #escritor #SinJugadoresNoHayJuego


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2 responses to “Litteris Dados, del universo al hogar”

  1. Avatar de ENIAC

    En mis brazos contemplo tu cuerpo inerte. Todo pierde ya el sentido con el gris de tus labios mortecinos. El mundo se desmorona ante mí en un eterno invierno, sin la luz de tu estela, mi estrella fugaz, esposa mía.

    Del ciego furor de mi venganza, mi mente puso la infranqueable puerta de la que no hay llave ni cerradura, como el sol sin luna, como la lluvia sin el arco iris. Mi mano fue la soga en tu cuello y también mi perdición.

    No hay casa ni lugar, ni tiempo ni ábaco con el cual contar los días que de aquí a la eternidad torturarán mi alma. Muero y miro al cielo pues, Desdémona. Desde el infierno, tu amado y desgraciado esposo: Otelo.

  2. Avatar de Casaseca.
    Casaseca.

    El deseo que jamás le pedí a la estrella fugaz me tiene dando vueltas por el mundo. Es cierto que no lo pedí, aunque sí lo deseé con todas mis fuerzas desde mi más tierna infancia.

    No envidiaba las vidas de los santos que me obligaban a aprender en el colegio, sino las de los pajarillos que volaban sin el estorbo de puertas ni cerradura. Los imaginaba yendo de un arcoíris al siguiente en derechura.

    Se me hizo largo el número de días que el ábaco arrojó. Sumaban varios miles, pero supe esperar al último para abandonar la casa de mis padres. Les escribí muchas cartas. Todas ellas sin remitente. No porque no quisiese ser encontrado, sino por falta de uno.

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