Litteris Dados desde un tipi con cerrojo

Letreros, a veces es necesario recurrir a elementos externos para poder definir un reto. Y esta es una de esas ocasiones. Todo suma para hacer ejercicios de escritura creativa.

La imagen y las palabras en esta ocasión son:

¿Qué son los Rory’s Story Cubes ©?

Se trata de una serie de juegos de dados en los que se muestra una imagen diferente en cada una de sus caras. El objeto del juego es que, a través de tiradas y de obtener diferentes imágenes, construyáis historias que incluyan los elementos que os han brindado los dados. Si queréis conocer más sobre estos juegos, podéis visitar su web, www.storycubes.com/es/.

*(Desde Litterisweb no tenemos ninguna vinculación comercial ni de patrocinio con esta empresa, pero nos parece de justicia dar a conocer un producto que nos ayuda a crear juegos para vosotros, además de resultar muy divertido).

#EntrenaTusLetras #escritora #escritor #SinJugadoresNoHayJuego


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4 responses to “Litteris Dados desde un tipi con cerrojo”

  1. Avatar de Escaut
    Escaut

    Al amanecer, cuando la niebla aún cubre los prados, la brisa parece inclinar la balanza tatuada en la piedra del arco que da paso al jardín. Allí, los restos del tipi que mi hermana pequeña improvisó con sábanas viejas la noche en que desapareció, se agitan inquietos.
    Sin embargo, un cerrojo herrumbroso sujeta la puerta con puño obstinado. Madre, sonriendo, dice que algún día la abriremos, pero el temblor de su voz la delata. Yo finjo creerla y procuro que me vea siempre contento, aunque estoy cansado de esconder mi tristeza.
    Al atardecer, cuando el sol tiñe de púrpura las hojas del gran árbol que custodia el horizonte, salgo sin que nadie me vea. No llevo provisiones, sólo la vieja brújula del abuelo, un retrato en miniatura de mi hermana y el firme propósito de no volver hasta que la encuentre.

  2. Avatar de Jorge
    Jorge

    #LitterisDados
    Extraña es esa BALANZA
    que no mide por igual
    y acusa de todo mal
    a la extranjera crianza.
    Porque puestos a evaluar
    es más eficaz un TIPI
    (tan del gusto si eres jipi)
    que un chalé espectacular.

    No necesita CERROJO,
    su técnica es un portento
    pues te mantiene CONTENTO
    protegido del remojo
    de una lluvia inoportuna
    de frío tiempo invernal
    o del calor estival
    y es una mullida cuna.

    Con un ÁRBOL haces cientos
    para una familia entera
    o pa la prima soltera
    eso sí, ponle unos vientos.
    Y, si BRÚJULA precisas,
    las estrellas en la noche
    (o el GPS del coche
    también vale por las prisas).

  3. Avatar de Nuria De espinosa

    #LitterisDados
    La vieja balanza del mercado llevaba años engañando a todo el mundo, pero con tanto arte que nadie se quejaba: te quitaba medio kilo de tomates y te regalaba una sonrisa. Un día decidí investigar al vendedor, que se retiraba misteriosamente hacia un descampado donde tenía montado un tipi. Ya me pareció raro: en el pueblo no había vaqueros, pero sí gente creativa.
    Me acerqué con sigilo y descubrí que el cerrojo de la entrada estaba puesto… por dentro. Tras un momento de lógica avanzada (o ausencia de ella), lo abrí y entré. Dentro no había nadie, solo una silla y un cartel que decía: “Si has llegado hasta aquí, eres oficialmente curioso de nivel experto”. No pude evitar sentirme bastante contento, aunque también ligeramente estafado por una balanza con vocación filosófica.
    Al salir, un árbol enorme había aparecido de la nada, como si alguien hubiera activado el modo decoración. En el tronco había clavada una brújula que giraba sin parar, señalando todas las direcciones a la vez. Suspiré y pensé: “Perfecto, ahora además de curioso, estoy perdido con estilo”. Y lo peor… es que seguro que la balanza diría que eso pesa poco.

  4. Avatar de Casaseca.
    Casaseca.

    Un nuevo día. El fiel de la balanza señala el cero. Nada bueno ni malo ha sucedido aún. Abrazado a ese extraño pensamiento, abandoné el tipi.
    Me gusta mi nueva vida, la que descubrí tras destrozar el cerrojo que me mantenía esclavo a un despacho, a un montón de convenciones y varios prestamos. Estaba solo y no necesitaba preguntarme si era feliz o estaba contento o me sentía realizado.
    Mi nuevo motor era el hambre que saciaba arrancando la fruta madura directamente del árbol o del conejo asado que se avenía a caer en las torpes trampas que estaba aprendiendo a montar. El sol se encarga de medir los tiempos y la lluvia y el viento de montar y desmontar el escenario. No necesito reloj ni brújula para saber que es ahora y que estoy vivo, de momento. Luego ya, nada puede importarme.

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